
No pensaba contarlo, pero hoy día 1 de enero de 2011, quiero compartir con vosotros que he protagonizado un milagro.
-El miércoles, cuando fui a una revisión de la operación de mi ojo, la oftalmóloga me dijo que inexplicablemente había empeorado de tal manera que tenía un agujero en el ojo, y que tenía un agujero muy profundo con fibras de tejido necrosado.
-Había que actuar rápidamente, y quedamos en que al día siguiente iría al hospital para que me implantaran tejido amniótico en el ojo. “¡Te tienen que operar sí, o sí!”.
-No quiero alargarme, pero lo que me invadió fue
-El miércoles, cuando fui a una revisión de la operación de mi ojo, la oftalmóloga me dijo que inexplicablemente había empeorado de tal manera que tenía un agujero en el ojo, y que tenía un agujero muy profundo con fibras de tejido necrosado.
-Había que actuar rápidamente, y quedamos en que al día siguiente iría al hospital para que me implantaran tejido amniótico en el ojo. “¡Te tienen que operar sí, o sí!”.
-No quiero alargarme, pero lo que me invadió fue
