Esta mañana me he levantado muy pronto; estaba
tan nerviosa e ilusionada sabiendo que esta noche si Dios quiere estaría en
París, que he dormido a ratitos.
-Hacer la maleta para París, es difícil, porque
nunca sabes el tiempo que te vas a
encontrar allí.
- Estos días, me ha contado mi hijo Daniel, que
está lloviendo mucho, así que tengo que
meter en mi maleta chubasquero, paraguas y calzado apropiado, porque, en París nunca llueve como en Madrid, en París jarrea, y si cruzas una de
sus enormes calles sin paraguas, tienes asegurado un buen catarro como mínimo.

