Varias amigas mías, han vuelto de vacaciones
llenas de buenos propósitos y deseando cambiar de vida.
-Quizás, al parar su rutina diaria, esa que sin
darnos cuenta interiorizamos y la mayoría de las veces integramos a nuestro
piloto automático, se han dado cuenta de que algo no les gustaba, o no les
servía, o simplemente no estaban dispuestas a aceptarlo, así que se han vuelto
a casa con ganas de armar un zafarrancho.
