

Soy profesora, pero me siento maestra. He dado clase durante 32 años en el mismo colegio, pero no he tenido más remedio que dejarlo por motivos de salud.
-Presumo de que he sido muy feliz en mi trabajo, y no ha habido un solo día en el que no me haya llevado a casa alguna anécdota graciosa para contar.
-No sé cuantos alumnos he tenido, pero ellos si que lo saben, y me lo recuerdan constantemente con su cariño cuando nos encontramos, porque nos encontramos mucho: en el cine, en la calle, en los hoteles de vacaciones...etc.
-El lunes pasado me sucedió una cosa curiosísima: llamé a Sanitas para pedir que me recomendaran un buen hematólogo, (pues llevo todo el verano con el Sintrom alterado, lo mismo lo tengo altísimo que bajísimo, y los médicos de medicina general, no saben ya que hacerme.)
-Me recomendaron una doctora buenísima que pasa consulta en el hospital de La Moraleja, y allí me fui para ver si por fin me lo resolvían.
-Cuando me llamaron y entré, vi que la doctora era una chica joven monísima que decía:
- ¡Miss Paloma! ¡Que alegría
-La doctora famosa y eminente era Elena, una niña alta, morena y delgadita a la que yo di clase hace más de 20 años.
-Ella dice que yo he cambiado poco (20 años no es nada como dice el tango), pero ella si que tiene la misma cara de niña lista a la que no le preocupaba preguntar.
- No me extraña nada que haya hecho una carrera brillante, siempre fue una niña muy trabajadora y alegre a la que le gustaba mucho ayudar a sus compañeros y repartir los cuadernos.
-A menudo, como era muy tranquila, la sentaba a su lado a algún “trasto”, para que viéndola trabajar a ella se motivara, y la verdad, es que solía darme buen resultado.
- La he contado, que hace solamente unos meses, estuve tirando cosas del colegio (como me resultó tan doloroso dejarlo,) mi compañera Ann y mi hermana embalaron todo lo que tenía en mi librería y hace poco empecé a mirarlo y a tirar cosas, porque no tiene sentido guardar todo.
- Lo pasado, pasó, y hay que ir cerrando círculos…...
-Tenía un montón de cuadernos, de buenos alumnos que tenían muy bonita presentación, y que a mí me servían para motivar al siguiente curso.
- Encontré uno de Elena, y lo estuve mirando, tan limpio, con esos dibujos tan graciosos, que me hizo recordarla, y ahora me la encuentro nada más y nada menos que de hematóloga.
-Me mandó unos análisis, y me aseguró que a partir de ahora, ella se iba a ocupar. Esta mañana cuando he llegado al hospital, y he ido a hacerme el análisis, para luego subir a su consulta, he visto que ya estaba en mi rango. Por primera vez en muchísimos meses, puedo esperar casi un mes para repetírmelo.
-El miércoles me puedo ir a París sin preocuparme del Sintrom.
-La he dicho lo mucho que se lo agradecía. Se que se ha alegrado mucho, pues su trabajo la apasiona.
-Tiene vocación desde siempre y se esfuerza mucho.
- Los resultados hablan por si solos.
- ¡Me siento orgullosa de ella!
-¡Enhorabuena Elena!