
Os voy a contar un cuento precioso, para que todos nos animemos, cuando solo nos encontramos defectos, como le está pasando a una amiga mía. Es un cuento chino, como los que me contaba mi abuelita“El Balde Roto”
-Había una vez en un pueblo muy lejano de la china, una anciana que tenía dos baldes grandes, los colgaba de una vara, se los ponía sobre los hombros, y se iba cada mañana al manantial a coger agua para su casa.
-Uno de los baldes, estaba orgulloso de su trabajo, era grande, brillaba como la plata, y pensaba que le hacía un gran servicio a su ama, pues cada día llevaba muchísimos litros de agua, sin derramar ni una sola gota.
-El otro balde, en cambio, estaba triste y apagado, pues estaba un poquito rajado,
-Había una vez en un pueblo muy lejano de la china, una anciana que tenía dos baldes grandes, los colgaba de una vara, se los ponía sobre los hombros, y se iba cada mañana al manantial a coger agua para su casa.
-Uno de los baldes, estaba orgulloso de su trabajo, era grande, brillaba como la plata, y pensaba que le hacía un gran servicio a su ama, pues cada día llevaba muchísimos litros de agua, sin derramar ni una sola gota.
-El otro balde, en cambio, estaba triste y apagado, pues estaba un poquito rajado,